
En el 2006, Twitter era un proyecto para mejorar la comunicación de una pequeña empresa norteamericana. En la actualidad, es una red social con millones de seguidores y una valoración estimada de unos 500 millones de dólares. Sin embargo, el éxito mediático y monetario, no responde al principal cuestionamiento que genera este nuevo espacio de la comunicación virtual. ¿Qué utilidad tiene?
Los 140 caracteres puestos como límite a los mensajes del sistema Twitter, son una muestra más de que vivimos tiempos en donde lo más importante es saber de todo lo que se pueda un poco.
Saber qué cosa esta haciendo nuestro amigo en Inglaterra, enterarnos de lo que piensa nuestro cantante favorito sobre su último concierto, leer las últimas noticias de la CNN y contarles a nuestros “seguidores” qué cosa es lo que uno esta haciendo. Son algunas de las múltiples posibilidades que con solo unos minutos de navegación nos brinda Twitter.
La multiplicación geométrica del número de seguidores de esta red social, no solo ha seducido a conocidos artistas. También ha incentivado a personajes políticos del Perú y el mundo a participar en esta vorágine de noticias, impresiones y estados de ánimo.
Es conocido el caso de la congresista Rosario Sasieta que transmitió importantes sesiones del pleno a través del Twitter. Otro ejemplo es el del alcalde de la ciudad de Río de Janeiro, Eduardo Paes, que mediante su cuenta de Twitter, responde a las preguntas que tienen los ciudadanos sobre el manejo de la ciudad.
Pero lo que más ha llamado la atención del Twitter en los últimos meses, es su utilidad como método de comunicación de emergencia. Un caso llamativo es el de Irán, en donde los “twitteros” se las ingeniaron para burlar el férreo control gubernamental de las comunicaciones. Este periodismo underground, permitió al mundo conocer el nivel de represión de la que fueron objeto los manifestantes contrarios a la reelección del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad.
Creo que la función principal del Twitter es canalizar su utilidad como método de comunicación de emergencia, con lo cual logra “levantar” acontecimientos o sucesos que el mundo debe saber, claro que este efecto es temporal, rápido e irreflexivo. Ya que de un día a otro se puede pasar de comentar el pase de Cristiano Ronaldo al Real Madrid, lamentar la muerte de Michael Jackson o discutir la crisis política en Honduras.
Me parece que esta red social carece de un valor social y educativo verdadero. Todo esta mezclado, no hay forma de confirmar la información y en ocasiones, la adhesión a determinadas causas es más una moda que un compromiso real y verdadero.
La única utilidad de Twitter es la de poner en el ojo del mundo a diversos acontecimientos que requieren de una opinión o censura global. Pero este primer acercamiento, debería estar acompañado por una búsqueda más profunda de información. ¿Cuántos de los millones de twitteros se tomarán la molestia de realizar una búsqueda de una hora sobre un tema específico? Creo que pocos, ya que la mayoría se encuentra más preocupado en escribir su próximo tweet.
Saber qué cosa esta haciendo nuestro amigo en Inglaterra, enterarnos de lo que piensa nuestro cantante favorito sobre su último concierto, leer las últimas noticias de la CNN y contarles a nuestros “seguidores” qué cosa es lo que uno esta haciendo. Son algunas de las múltiples posibilidades que con solo unos minutos de navegación nos brinda Twitter.
La multiplicación geométrica del número de seguidores de esta red social, no solo ha seducido a conocidos artistas. También ha incentivado a personajes políticos del Perú y el mundo a participar en esta vorágine de noticias, impresiones y estados de ánimo.
Es conocido el caso de la congresista Rosario Sasieta que transmitió importantes sesiones del pleno a través del Twitter. Otro ejemplo es el del alcalde de la ciudad de Río de Janeiro, Eduardo Paes, que mediante su cuenta de Twitter, responde a las preguntas que tienen los ciudadanos sobre el manejo de la ciudad.
Pero lo que más ha llamado la atención del Twitter en los últimos meses, es su utilidad como método de comunicación de emergencia. Un caso llamativo es el de Irán, en donde los “twitteros” se las ingeniaron para burlar el férreo control gubernamental de las comunicaciones. Este periodismo underground, permitió al mundo conocer el nivel de represión de la que fueron objeto los manifestantes contrarios a la reelección del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad.
Creo que la función principal del Twitter es canalizar su utilidad como método de comunicación de emergencia, con lo cual logra “levantar” acontecimientos o sucesos que el mundo debe saber, claro que este efecto es temporal, rápido e irreflexivo. Ya que de un día a otro se puede pasar de comentar el pase de Cristiano Ronaldo al Real Madrid, lamentar la muerte de Michael Jackson o discutir la crisis política en Honduras.
Me parece que esta red social carece de un valor social y educativo verdadero. Todo esta mezclado, no hay forma de confirmar la información y en ocasiones, la adhesión a determinadas causas es más una moda que un compromiso real y verdadero.
La única utilidad de Twitter es la de poner en el ojo del mundo a diversos acontecimientos que requieren de una opinión o censura global. Pero este primer acercamiento, debería estar acompañado por una búsqueda más profunda de información. ¿Cuántos de los millones de twitteros se tomarán la molestia de realizar una búsqueda de una hora sobre un tema específico? Creo que pocos, ya que la mayoría se encuentra más preocupado en escribir su próximo tweet.
¿Ustedes creen que Twitter tiene una mayor trascendencia u otros usos que no he expuesto en esta reflexión?